¿Qué puedo hacer después? – La historia de Philip Tate

Todo niño crece con un héroe, alguien a quien admira y quiere parecerse. Cuando somos jóvenes, nuestros héroes suelen parecer más grandes que la vida misma. Son mágicos, valientes, capaces de volar por el cielo o salvar el día.

A medida que crecemos, nuestros héroes cambian. Se convierten en algo diferente: personas que admiramos no porque tengan superpoderes, sino porque se negaron a rendirse cuando otros dudaron de ellos. Son esas personas que, cuando les dijeron que algo no podía hacerse, lo hicieron de todos modos. Cuando finalmente le demostraron al mundo de lo que eran capaces, no se detuvieron ahí. En cambio, simplemente preguntaron: “¿Qué puedo hacer después?”

Tuve el privilegio de conocer a una de esos individuos. Esta es la historia de Philip Tate, un hombre que siguió avanzando hasta encontrar exactamente aquello para lo que estaba destinado.

La trayectoria de Philip en relaciones públicas y comunicaciones comenzó a los 13 años. Apasionado por el deporte desde muy joven, rápidamente se dio cuenta de que quería trabajar en el mundo que lo rodeaba — las historias, los equipos y las personas que lo hacían posible. Determinado a aprender, comenzó como voluntario en el departamento atlético de la Universidad de Mississippi. Al principio, el personal no sabía muy bien qué pensar de un joven de 13 años ansioso por trabajar junto a ellos. Le asignaron las tareas más fuertes y tediosas que tenían.

Pero Philip no se quejó. Todos los días llegaba, hacía el trabajo y demostraba que era enserio. Sin importar cuán difícil fuera la tarea, la completaba con determinación. Y al final de cada día, después de terminar lo que le habían asignado, hacía siempre la misma pregunta sencilla: “¿Qué puedo hacer después?”

Mirando hacia atrás, Philip describe esas primeras experiencias con humor.

“En retrospección, probablemente eran cosas que nadie más quería hacer”, dijo.

Sin embargo, esas pequeñas responsabilidades se convirtieron en la base de algo mucho más grande. Lo que comenzó como pequeñas tareas de voluntariado se transformó gradualmente en un camino profesional definido por la perseverancia, el esfuerzo y la curiosidad. Al presentarse constantemente y hacer preguntas, Philip se ganó la confianza de quienes lo rodeaban.

Ayudar en la universidad fue el momento en que su interés por las comunicaciones realmente comenzó a crecer. Vio cómo las historias podían construir comunidades, cómo los mensajes podían moldear percepciones y cómo una comunicación estratégica podía conectar a las organizaciones con las personas que se preocupaban por ellas. Lo que empezó como curiosidad pronto se convirtió en una vocación.

Con el tiempo, la determinación que mostró a los 13 años — presentarse, hacer el trabajo y preguntar qué seguía — se convirtió en la base de una carrera construida sobre la dedicación, el aprendizaje y el servicio a la profesión.

En el camino, Philip se convirtió en una figura importante no solo en el mundo del deporte y el entretenimiento, sino también dentro de la comunidad de relaciones públicas y comunicaciones. A través de su participación en la Public Relations Society of America (PRSA), ayudó a fortalecer la red profesional y a apoyar el desarrollo de futuros comunicadores.

Para Philip, la importancia de las relaciones siempre ha sido clara.

“Nunca es demasiado temprano para empezar a hacer conexiones”, explicó. Construir esas relaciones desde temprano lo ayudó a comprender la industria y le abrió puertas que más tarde moldearán su carrera. Él cree firmemente en devolverle a la comunidad que lo ayudó en el camino. Alguien una vez le dio una oportunidad cuando era joven. Alguien decidió creer en él. Ahora, él quiere hacer lo mismo por la próxima generación.

Pero lo que realmente se destaca de la trayectoria de Philip no son solo los roles que ha ocupado o los logros que ha alcanzado. Es la mentalidad que lo acompañó en cada etapa de su carrera — la creencia de que siempre hay más por aprender, más por construir y más maneras de contribuir.

Quizás eso es lo que separa a un profesional de un Champion for PRSSA. Un Champion es alguien que nunca deja de hacerse la misma pregunta que un Philip Tate de 13 años hacía al final de cada día largo: “¿Qué puedo hacer después?”

A medida que la carrera de Philip continuó creciendo, también creció su impacto en las personas que lo rodeaban. A través de su liderazgo, mentoría y dedicación a fortalecer la profesión, se convirtió en alguien a quien otros podían admirar, el tipo de persona que inspira a la próxima generación de comunicadores a seguir avanzando.

En sus frecuentes charlas con estudiantes, enfatiza cinco principios fundamentales para construir una carrera significativa en relaciones públicas:

  • Mantenerse actualizado sin perder la autenticidad.
  • Ampliar la red de contactos más allá del entorno inmediato.
  • Adoptar el aprendizaje continuo.
  • Buscar oportunidades de mentoría.
  • Mantener una actitud de gratitud.

Para los estudiantes que ingresan a la industria, estas lecciones pueden ser invaluables.

Como dice Philip: “Casi cualquiera te dará 15 o 20 minutos de su tiempo al menos una vez.” Lo importante es tener la curiosidad suficiente para hacer preguntas y estar preparado para aprovechar ese tiempo. Su historia es un recordatorio de que el éxito rara vez ocurre de la noche a la mañana. Crece a partir de pequeñas acciones repetidas con el tiempo, presentarse, aprender y seguir preguntando qué viene después.

Los Champions rara vez se ven a sí mismos como extraordinarios. Simplemente hacen el trabajo. Se presentan. Asumen los desafíos que otros evitan. Y cuando terminan la tarea, no se detienen por mucho tiempo antes de volver a hacerse la misma pregunta: “¿Qué puedo hacer después?”

Desde un voluntario de 13 años emocionado por ayudar en el departamento atlético de la Universidad de Mississippi hasta convertirse en un líder respetado dentro de PRSA, Philip Tate ha demostrado que ser un campeón no se trata de alcanzar la meta final. Se trata de continuar el camino y ayudar a otros en el proceso.

Y si su historia nos enseña algo, es que los Champions que verdaderamente transforman una profesión son aquellos que nunca dejan de preguntarse cómo pueden hacer más.

Magali Corrales es estudiante de tercer año de Relaciones Públicas en UADE, Argentina, y miembro activa de PRSSA, apasionada por contar historias, el liderazgo y la creación de conexiones que inspiren a la próxima generación de profesionales de la comunicación. (Ella)

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